El tiempo es cosas de niños/as
“Quiero tiempo pero tiempo no apurado,
tiempo de jugar que es el mejor.
Por favor, me lo da suelto
y no enjaulado adentro de un despertador. M.E. Walsh”
tiempo de jugar que es el mejor.
Por favor, me lo da suelto
y no enjaulado adentro de un despertador. M.E. Walsh”
por
Paula Foray
Los tiempos dentro de la sala, suelen ser pautados, ordenados,
establecidos anteriormente por otros tiempos que aparecen por fuera de los
intereses y necesidades propias de cada sala. Sobre todo las actividades de
rutina, el desayuno o la merienda, el almuerzo, el descanso, y también
aquellas que comparten un espacio común con otras salas, como por ejemplo el
juego en el patio, la visita a la biblioteca, los horarios de las materias
curriculares, etc. Al organizar todos estos momentos, que se relacionan con los
tiempos institucionales, ¿se tiene en cuenta las necesidades propias de los
grupos, los tiempos personales de los niños y las niñas? Nos preguntamos cómo
lograr un equilibrio entre estos dos tipos de tiempos, presentes en las salas,
los institucionales y los personales.
Por un lado, nos parece fundamental,
reconocer la presencia de tiempos institucionales, y tomarlos como guías
necesarias dentro de la estructura institucional para lograr una mayor
organización, marcando los lineamientos generales. Pero estos no pueden estar
ajenos a los tiempos propios de cada sala, ni de cada niño/a, por lo tanto
nosotras optamos por trabajar de manera articulada con estos dos tipos de
tiempos, y darle mayor consideración a los tiempos de cada individuo sin
perjudicar los tiempos institucionales, pero revisándolos siempre que estos
últimos alteren o dejen de lado las necesidades personales de cada grupo o
sujeto.
Organizar el tiempo considerando las
necesidades de los sujetos, implica, por parte de los docentes, un trabajo consciente
en relación a la distribución de las actividades realizadas durante toda la
jornada. Las actividades deben ser planificadas previendo con antelación el
tiempo que se necesita para llevarla a cabo de manera que pueda ser disfrutada por
cada uno/a de los sujetos participantes, pero para esto la institución y todos los/as personas que allí circulan deben estar disponibles y dispuestos/as al cambio y a la modificación de los mismos.
Como docentes en acción sabemos que
muchas veces atender las necesidades de los niños y niñas se escapa de la
posibilidad real de la institución, pero proponemos una relación más flexible,
en donde se puedan movilizar los espacios, desestructurar las estructuras,
modificar algunos horarios estipulados quizás intercambiando con otras salas,
etc. Sabemos que a veces las instituciones poseen horarios fijados e
inamovibles pero somos los y las docentes, incluyendo sobre todo a los equipos directivos,
los responsables de poder hacer que los tiempos institucionales se articulen y
trabajen al servicio de las necesidades de los niños y niñas pudiendo conocer,
valorar y respectar el tiempo personal de cada niño y cada niño.

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